Esta semana en la ciencia 12|46

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  • Una roca de Marte en el desierto de Marruecos

  • Manteniendo el coral limpio

  • El ruido, de molesto a eficiente fuente de energía

  • Los mayas: historia y clima

  • Selección sexual contra selección natural

Una roca de Marte en el desierto de Marruecos

El 18 de julio de 2011, un meteorito de origen marciano cayó en el desierto de Marruecos. Chennaoui Aoudjehana y colegas demuestran que este meteorito fue expulsado de la superficie de Marte hace 700 mil años y contiene componentes derivados del interior, la superficie y la atmósfera del planeta rojo. Anteriormente, sólo otros cuatro meteoritos procedentes de Marte habían sido encontrados justo después de atestiguarse su caída a la Tierra. Todos los demás meteoritos marcianos que se encuentran en colecciones alrededor del mundo han sido hallados tiempo después de caer en algún punto de nuestro planeta, por lo cual han estado expuestos al ambiente terrestre.


Manteniendo el coral limpio

El crecimiento excesivo de las algas marinas es un gran problema para los arrecifes de coral y parece ser consecuencia de la sobreexplotación de peces herbívoros. Dixson y Hay examinaron este efecto en los arrecifes fiyianos. Especies de pequeños gobios herbívoros y damisela asociado al coral fueron comparados por sus efectos en el alga tóxica Chlorodesmis en experimentos que requirieron el enjaulamiento del coral Acropora nasuta y las especies de peces asociadas. Solamente los gobios quitaron activamente frondas del alga adheridas a las jaulas y sólo una especie (tóxica ella misma para los depredadores) las comió; la damisela simplemente se retiró de la arena ante la presencia del alga tóxica.

Las toxinas hidrofóbicas exudadas en la mucosidad del alga afectan los pólipos del coral liberando constituyentes celulares, que junto a la toxina del alga atraen a los gobios, quienes entonces comen las frondas. Un aspecto interesante es que el gobio tóxico se volvió más tóxico para sus depredadores tras la ingesta del alga, lo cual podría coadyuvar al establecimiento de relaciones simbióticas con la colonia de coral.


El ruido, de molesto a eficiente fuente de energía

Extraer energía de un sistema con ruido (que se mueve aleatoriamente) es posible si un sistema mecánico puede inducir periodicidad a su movimiento, un fenómeno llamado resonancia estocástica. Lotze y colegas crearon resonancias estocásticas entre una ménsula adjunta a la punta de un microscopio de efecto túnel y una molécula de hidrógeno adsorbida en una superficie de cobre a temperaturas criogénicas, muy por debajo de la temperatura de ebullición del aire líquido. Los electrones del microscopio a un voltaje de polarización determinado pudieron excitar las moléculas de hidrógeno y así emparejar su movimiento con el de la ménsula, llevando esto a oscilaciones periódicas


Los mayas: historia y clima

El clima ha afectado la vitalidad de muchas sociedades diferentes en el pasado, como lo demuestran numerosos registros en todo el mundo y a lo largo de la historia humana. Uno de los ejemplos más evidentes y espectaculares de esto es el de la civilización maya clásica, cuya avanzada cultura dejó registros muy detallados de todos los aspectos de su existencia entre los años 300 y mil de nuestra era. Kennett y otros presentan un registro climático detallado derivado de una estalagmita obtenida de una cueva en Belice, en medio de un asentamiento maya clásico. La fina resolución y datación precisa del registro permite relacionar los cambios en las precipitaciones con la vida social: la política, la guerra, y las fluctuaciones demográficas de los mayas.

 

Selección sexual contra selección natural

En un experimento de 1948 con Drosophila, Angus Bateman mostró que la selección sexual es más fuerte en los machos debido a que el número de parejas que obtienen se correlaciona con el número de descendientes que producen. Esta relación entre el número de parejas y la descendencia se conoce desde entonces como la inclinación Bateman. No obstante, expertos debaten actualmente si una relación de este tipo puede esperarse en la naturaleza.

Con base a un conjunto de datos recabados en 30 años en una población cerrada de antílopes pronghorn en Montana, Estados Unidos, Byers y Dunn pudieron mostrar que la relación entre el número de parejas y la descendencia ofrece efectivamente una oportunidad para una fuerte selección sexual en esta polígama especie. De cualquier manera, efectos ambientales pueden anular dicha selección. En los años en que la depredación del coyote sobre los recién nacidos era alta, la selección sexual podía no operar y el éxito reproductivo estaba determinado por la selección natural.


Con información de artículos publicados en Science Magazine No. 6108 del 8 de noviembre de 2012.

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