Esta semana en la ciencia 14|13

Portada Semana Ciencia 1413

  • Un mundo de olores

“Esta semana se publica un artículo en el que se da cuenta del análisis realizado … para calcular el número de estímulos olfatorios que los humanos pueden distinguir, sobre la base de los resultados de pruebas psicofísicas.”

 

  • El conocimiento tradicional de hongos silvestres

“Los hongos como parte de la herencia cultural prehispánica, constituyen todavía un recurso de gran importancia para las comunidades campesinas, al brindarles beneficios nutricionales y socioeconómicos en la temporada de lluvias.”

Un mundo de olores

Semana -1413 - 1 FlorEn la dinámica de relación de un organismo con el entorno, el número y la capacidad de resolución de sus aparatos sensoriales son fundamentales.

Para saber cuántos estímulos pueden ser distinguidos, se debe conocer el rango y la resolución del sistema sensorial. Los estímulos de color varían en longitud de onda e intensidad; los auditivos en frecuencia e intensidad. La resolución de estas modalidades por tanto, puede ser determinada siguiendo estos ejes para calcular el número de tonos y colores.

Los órganos humanos permiten detectar luz con una longitud de onda de entre 390 y 700 nm y sonidos en un rango de frecuencia entre los 20 y los 20 000 Hz. Esto se traduce en la capacidad de distinguir millones de colores diferentes y casi medio millón de tonos distintos, sin embargo, la cantidad de estímulos olfatorios distinguibles aún no ha sido determinada, debido al desconocimiento de sus dimensiones y límites físicos.

Esta semana se publica un artículo en el que se da cuenta del análisis realizado por investigadores en neurogenética, física matemática y medicina, de tres instituciones norteamericanas, para calcular el número de estímulos olfatorios que los humanos pueden distinguir, sobre la base de los resultados de pruebas psicofísicas.

Los resultados arrojan un estimado de casi dos billones (1.72 × 1012) de estímulos olfatorios distinguibles, un número muy superior al de otros sentidos. Los autores aseguran que este número puede incrementarse si se consideran las diferencias en intensidad y definición, ya que estos son factores que están incluidos en las mediciones para sonidos y colores pero no fueron contemplados en el presente trabajo. Asimismo consideran que las mediciones se podrían incrementar significativamente por la posible existencia de más moléculas de olor que las 128 utilizadas por ellos; porque las combinaciones pueden incluir más de 30 componentes y porque incluso mezclas con los mismos componentes pueden ser diferenciadas si las proporciones cambian. Concluyen que sus resultados establecen solamente un límite inferior del número de estímulos distinguibles y que aún cuando este número es enorme y supera en mucho sus contrapartes visuales y auditivas, es muy probable que esté muy por debajo del número real de estímulos olfatorios que el ser humano puede diferenciar.

El conocimiento tradicional de hongos silvestres

Semana -1413 - 2 HongoLos hongos como parte de la herencia cultural prehispánica, constituyen todavía un recurso de gran importancia para las comunidades campesinas, al brindarles beneficios nutricionales y socioeconómicos en la temporada de lluvias. Con la finalidad de identificar el conocimiento tradicional y el manejo familiar de las principales especies de hongos silvestres que aún persiste en México, un grupo encabezado por Fidel Lara-Vázquez llevó a cabo una investigación en San Pedro Arriba, una comunidad otomí de Temoaya, en el Estado de México.

Para la realización de este trabajo, los investigadores entrevistaron a vendedores, a familias recolectoras de hongos y a miembros de la comunidad; con los datos proporcionados de las familias recolectoras, los investigadores obtuvieron muestras de hongos adquiridos en el tianguis con los vendedores o directamente en el bosque, luego las deshidrataron, las identificaron y finalmente, todo el material fúngico, lo depositaron en el Centro de investigación en recursos bióticos de la Universidad Autónoma del Estado de México.

Los investigadores identificaron taxonómicamente 86 tipos de hongos (25 se ubicaron a nivel de género y 61 a nivel de especie); de las especies reconocidas por la población, 76 se distinguen como comestibles, nueve como tóxicas y una como insecticida para el control de moscas e insectos en el hogar.

Se registraron además, 256 nombres que la población utiliza para referirse a los hongos que son aprovechados (221 nombres en español y 35 en otomí); el grupo de hongos silvestres con más nombres son los comestibles, seguido de los tóxicos. Los investigadores señalan que los 256 nombres comunes o tradicionales empleados, evidencia la riqueza semántica y la importancia que tiene este recurso entre las familias de la comunidad.

La identificación y recolección de hongos en la temporada de lluvias es una actividad importante en la transmisión del conocimiento micológico tradicional; este conocimiento es transmitido por el núcleo familiar, en el que predomina la participación de las mujeres (madres o abuelas) y se adquiere en la mayoría de los casos (76%) en la infancia, ya que los niños participan en esta actividad a partir de los 5 años y aumentan sus conocimientos paulatinamente con ayuda de los adultos; pero cuando un joven o adulto se incorpora a la comunidad, “se le lleva al monte y se le enseña a identificar los hongos buenos de los malos”.

El conocimiento básico tradicional sobre los hongos, se adquiere progresivamente en la familia; en la primera etapa, el aprendizaje es por el color y el olor; la segunda tiene que ver con la forma y el tamaño del hongo; y finalmente, en la tercera etapa, se aprende a identificar a los hongos por asociación, es decir, por el ambiente en donde crecen y su relación con los árboles y la vegetación.

Para los investigadores de este estudio, el conocimiento micológico de la comunidad de San Pedro Arriba es integral, ya que las familias tienen presentes varios aspectos relacionados, unos referentes a la cultura y otros al conocimiento del ambiente.


Con información de artículos publicados en Science 6177 del 21 de marzo de 2014 y en Revista Agricultura, Sociedad y Desarrollo, 2013.

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