Esta semana en la ciencia 14|47

Portada Semana Ciencia 1447

  • El olor humano: la principal atracción para el mosquito Aedes aegypti

“… estos pequeños animales han evolucionado para especializarse en la picadura de seres humanos, debido a una particularidad genética que los hace muy sensibles a nuestro aroma natural. ”

 

  • El misterio detrás de los gigantescos brazos del Deinocheirus mirificus

“Un equipo de paleontólogos, liderado por Yuong-Nam Lee, del Instituto de Geociencia y Recursos Minerales de Corea del Sur, ha encontrado dos esqueletos bien preservados de esta especie, lo que les permitió conocer, después de tantos años, el cuerpo completo detrás de los misteriosos brazos.”

El olor humano: la principal atracción para el mosquito Aedes aegypti

Semana -1447 - 1 Aedes aegyptiGeneralmente, los mosquitos suelen ser muy fastidiosos, empezando por el típico sonido que generan por el aleteo de sus alas, el cual resulta ser muy molesto, sobre todo si tratamos de dormir. Pero en realidad, lo que puede llegar a ser más fastidioso es la insaciable comezón y la inflamación que causan cuando nos han picado. Aunque normalmente no pasa de una pequeña roncha y de mucha, pero mucha comezón, la picadura de un mosquito no implica mayor riesgo para nuestra salud. Sin embargo, hay que tener cuidado, ya que no todos los mosquitos son inofensivos, algunas especies pueden llegar a ser muy peligrosas para nuestra salud, incluso pueden llevarnos a la muerte.

Según la Organización Mundial de la Salud, cada año se producen en el mundo 200 mil casos de fiebre amarilla que causan alrededor de 30 mil muertes, con un 90 % de ellas en África; de igual manera, se estima que cada año entre 50 y 100 millones de personas son infectadas por el virus del dengue en el mundo, que así como la fiebre amarilla, se trasmite por la picadura de mosquitos, especialmente por los mosquitos Aedes aegypti, conocidos por ser los principales vectores de estos padecimientos.

Los mosquitos Aedes aegypti se reproducen fácilmente en lugares en donde se estanca el agua de lluvia y suelen esconderse en lugares oscuros. Pero algo que es muy interesante, es que sólo las hembras pueden picarnos, pues son ellas quienes necesitan la sangre para nutrir sus huevos, mientras que los machos se alimentan de néctares y jugos de frutas. Esto significa que las hembras son las principales responsables de transmitir estos virus.

En un estudio reciente, publicado en la revista Nature, se sugiere que las hembras Aedes aegypti no siempre se alimentaron de sangre humana, pues hay evidencias que muestran que los antepasados de estos mosquitos se alimentaban de la sangre de algunos animales peludos del bosque. Pero, ¿cómo fue que los moquitos Aedes aegypti pasaron de succionar sangre de animales a succionar sangre humana?

Según este estudio, coordinado por expertos del Laboratorio de Neurogenética y Comportamiento de la Universidad Rockefeller, en Nueva York, estos pequeños animales han evolucionado para especializarse en la picadura de seres humanos, debido a una particularidad genética que los hace muy sensibles a nuestro aroma natural. De acuerdo con los investigadores, la adaptación evolutiva de esta especie de mosquitos para preferir la sangre humana, está estrechamente vinculada con un gen (AaegOr4) encontrado en los mosquitos que cohabitan con los seres humanos, el cual hace que sean más sensibles a un cierto componente de nuestro olor.

Para llegar a esta conclusión, el equipo de científicos llevó a cabo una serie de tres experimentos, en los que colocaron en un tipo de jaula, un grupo de mosquitos domésticos junto con un grupo de mosquitos que habitan en el bosque. El primer experimento consintió en dejar que los mosquitos picaran, ya sea un conejillo de indias o un brazo humano. Después, se dejó que los mosquitos escogieran entre una corriente de aire que había pasado sobre un conejillo de indias y de un brazo humano, y finalmente, para descartar atrayentes comunes como el dióxido de carbono exhalado, se permitió a los moquitos escoger entre el olor de una manga de nailon que había estado en contacto con un humano o un conejillo de indias.

Según los resultados, en los tres casos los mosquitos domésticos mostraron una fuerte preferencia por el olor humano, mientras que el mosquito del bosque escogía al conejillo de indias. Según los investigadores, estos resultados pueden proporcionar importante información sobre las bases moleculares de la evolución genética y del comportamiento de los mosquitos.

El misterio detrás de los gigantescos brazos del Deinocheirus mirificus

Semana -1447 - 2 Deinocheirus mirificusEn 1965, un grupo de arqueólogos polacos descubrió –en un expedición paleontológica en el desierto de Gobi en Mongolia— restos óseos (dos miembros delanteros, algunas costillas y vértebras) de un dinosaurio al que posteriormente se daría el nombre de Deinocheirus mirificus. Debido a que el holotipo de este dinosaurio era sólo de dos extremidades delanteras gigantescas (2.4 metros de longitud), este espécimen se convirtió en uno de los enigmas científicos más grandes por más 50 años, pues para los paleontólogos era todo un misterio lo que había detrás de estos dos brazos enormes.

Gracias a un nuevo hallazgo –publicado recientemente en la revista Nature—, este enigma por fin ha podido ser resulto. Un equipo de paleontólogos, liderado por Yuong-Nam Lee, del Instituto de Geociencia y Recursos Minerales de Corea del Sur, ha encontrado dos esqueletos bien preservados de esta especie, lo que les permitió conocer, después de tantos años, el cuerpo completo detrás de los misteriosos brazos.

El análisis cladístico confirma lo que algunos investigadores ya suponían, que el Deinocheirus es el miembro más grande de la familia Ornitomimosauria, aunque con características únicas que no habían sido vistas antes en otras especies de esta familia. También pudieron determinar que este dinosaurio se caracterizaba por su tamaño y no por su velocidad, pues describen al Deinocheirus como un terópodo parecido a un dinosaurio con “pico de pato”, de cabeza pequeña y con unas caderas y piernas destinadas para soportar el enorme peso, más que para correr.

De igual manera, los científicos sostienen que este dinosaurio era casi tan grande como el Tyrannosaurus rex, pues el Deinocheirus tenía una longitud de 11 metros y pesaba unos 6 mil kilogramos, sin embargo, explican que no era tan feroz como el tiranosaurio, ya que gracias a las características ecomorfológicas en el cráneo, los miles de gastrolitos, y el contenido estomacal de este espécimen, los investigadores sugieren que el Deinocheirus era un mega omnívoro que vivió durante el periodo cretácico en lo que hoy es Asia.

Finalmente, los científicos señalan que el descubrimiento, después de casi medio siglo de misterio sobre el espécimen original del Deinocheirus, sugiere que se trataba de un dinosaurio inusual, por lo que esta peculiar especie les recordó los posibles problemas a los que se enfrentan cuando se trata de reconstruir un dinosaurio, en particular si sólo se cuenta con pocos huesos o esqueletos incompletos.


Con información de artículos publicados en Nature 7526, del 13 de noviembre de 2014.

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