Esta semana en la ciencia 15|23

Semana -1523 - 1 StW 573 Nature Jason Heaton

  • La cuna de la humanidad

“… la brecha en la que se encontró Pie pequeño fue depositada hace 3.67 millones de años (Ma), con un margen de ± 160 mil años, lo que lo sitúa en una antigüedad algo mayor al famoso Australopithecus afarensis de África oriental conocido como Lucy, que tiene una antigüedad de 3.2 Ma.”

El sitio de Sterkfontein en Sudáfrica, ha sido desde hace décadas un foco de gran interés para los paleoantropólogos pues desde que en 1936 Raymond Dart y Robert Broom, investigadores de la Universidad de Witwatersrand, comenzaron lo que hoy podríamos llamar excavaciones científicas formales, las cuevas han sido una fuente constante de hallazgos arqueológicos de distintos tipos y muy diversas épocas. Los fósiles encontrados en el área, que comprende también los sitios de Swartkrans y Kromdraai, han tenido tal repercusión, que actualmente se conoce a la zona como la “cuna de la humanidad” y fue declarada patrimonio de la humanidad en 1999.

La vasta cantidad de objetos encontrados van desde fósiles de Australopithecus en la sección baja, como el esqueleto StW 573, conocido como “Pie pequeño”, hasta herramientas de piedra en las zonas más altas. Esto implica que lo encontrado en Sterkfontein abarca amplísimos periodos de tiempo, sin embargo, la dinámica de acumulación de este material, que ha implicado la superposición de capas de brecha provenientes de múltiples accesos, hace muy difícil la datación de los fósiles; una buena parte de la cronología existente, basada en datación uranio-plomo y estratigrafía paleomagnética, ha sido cuestionada por el reconocimiento de que material mineral datado llena las cavidades formadas por brechas previamente cementadas y por lo tanto, no forman una secuencia estratigráfica.

Esta semana se publicó en la revista Nature un estudio en el que, a través de un nuevo método de datación, se logró determinar la antigüedad de los vestigios encontrados en Sterkfontein. La investigación fue llevada a cabo por científicos de las universidades de Purdue (EEUU), Witwatersrand (Sudáfrica), Brunswick (Canadá) y Toulouse (Francia).

Para esta investigación se hizo uso de un nuevo método de datación que consiste en el análisis de sedimentos y estratos mediante la medición de isótopos radioactivos de 26Al y 10BE originados por los rayos cósmicos. Este procedimiento, presentado en un artículo publicado en American Journal of Science en diciembre de 2008, permite determinar la dinámica de acumulación de sedimentos y discriminar con precisión la pertenencia de las muestras a determinado segmento geológico.

El equipo se enfocó en dos secciones específicas, de las seis en las que originalmente se ha dividido la excavación; se trata de nivel 2 en el que se sitúa Pie pequeño y el número 5, donde se encuentran los artefactos de piedra. Esto debido a la importancia que tienen ambas muestras y el debate que han suscitado en la comunidad científica. Pie pequeño es un esqueleto casi completo que corresponde a un Australopithecus cuya edad se sabía de las más antiguas de los ancestros humanos.

Sus resultados arrojaron que la brecha en la que se encontró Pie pequeño fue depositada hace 3.67 millones de años (Ma), con un margen de ± 160 mil años, lo que lo sitúa en una antigüedad algo mayor al famoso Australopithecus afarensis de África oriental conocido como Lucy, que tiene una antigüedad de 3.2 Ma. Asimismo se obtuvo que las herramientas de piedra encontradas tienen una antigüedad de 2.18 Ma (± 210 mil años), lo que los sitúa en un periodo más antiguo que lo que se había determinado regularmente para herramientas de estilo olduvayense y en una época similar a las encontradas en sitios como Swartkans y Wonderwerk.

La información aportada por esta investigación muestra que la aplicación de este método de datación en otros sitios de la región africana podría ampliar de manera importante los hallazgos ya que se muestra la posibilidad de que el número reducido de artefactos olduvayenses se deba más a la falta de investigación que a la ausencia de homínidos en la zona.

Con información del artículo publicado en Nature 7554, el 4 de junio de 2015.

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